"Se consideran delitos violentos contra las personas: los homicidios, asesinatos, las lesiones corporales, los robos con violencia, las agresiones sexuales, las detenciones ilegales y los delitos contra los trabajadores en los que se emplee la violencia"

El mobbing, como se denomina internacionalmente, se conoce aquí como acoso moral en el trabajo o psicoterror laboral. Cerca de un millón y medio de empleados en nuestro país lo padecen. ¿Es usted uno de ellos?

      Cerca de un millón y medio de empleados en nuestro país lo padecen. ¿Es usted uno de ellos?

     Estamos intentando sacar a los heridos del edificio para que sean atendidos", manifestó la sheriff, Julie Dijkstra, a la entrada de una fábrica de la pequeña localidad de Goshen, a caballo entre Estados Unidos y Canadá. Como si de una película se tratara, Robert Wissman, un empleado de 36 años, disparó su escopeta sobre sus compañeros de trabajo, matando a uno e hiriendo a otros seis, descerrajándose finalmente un tiro en la cabeza. Todo por una discusión en el trabajo.

     Es el posible desenlace de una situación de psicoterror en el ámbito laboral llevada hasta sus más graves consecuencias. Este psicoterror, a pesar de tan sofisticado nombre, tiene su origen en el comportamiento animal, y dice mucho a favor de las teorías de la evolución propugnadas por Charles Darwin. Estudiando el comportamiento de determinadas especies de aves, el premio Nobel Konrad Lorenz detectó las primeras conductas de mobbing, como las denominó, que fueron extrapoladas al entorno humano por el investigador Heinz Leymann, considerado el primer estudioso de este nuevo fenómeno, de tan antiguas raíces.

     Una película en cuatro partes. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo español, el acoso psicológico en el puesto de trabajo pasa por una serie de fases diferenciadas, que puede usted intentar tratar de aislar e identificar en el caso de que se encuentre en una situación que sospeche pueda incluirse dentro de esta índole de problemas.

     1. Fase de conflicto: en un momento dado, cosa nada infrecuente y que por sí sola no denota el acoso laboral, se produce un conflicto en el trabajo, que es el desencadenante del proceso. Puede tratarse de un asunto de carácter profesional o de relaciones personales, pero siempre hay una'mecha' en el origen del mobbing. Para que continúe avanzando el proceso, lo normal es que se trate de un conflicto crónico y arraigado.

     2. Fase de estigmatización: el conflicto empieza a convertirse en una campaña de hostigamiento de una parte -el acosador, que busca el apoyo del grupo- frente a la otra-el acosado-. El conflicto se extiende y se consolida, dentro de una labor de zapa que no es fácilmente identificable y de la que resulta difícil obtener pruebas. A veces ni siquiera la víctima es consciente, al principio, de la campaña en su contra.

     3. Intervención de la empresa: tras un tiempo, a veces interminable, la empresa toma cartas en el asunto, con lo que el problema, al menos, se reconoce. Pero las medidas suelen consistir en cambios en el puesto de trabajo o intentos de arreglos amistosos, o son decisiones que se adoptan en contra de la víctima, que puede acabar despedida. Si no se toman medidas que defiendan al acosado, todo el proceso desemboca en un terrorífico final.

     4. Marginación o exclusión: el proceso ha concluido con la eliminación de la persona molesta. La víctima empieza a pedir bajas, cada vez más largas, a enfermar (con problemas psicológicos y físicos) y al final es eliminada, incluso puede que se suicide, ya que, como dice el `descubridor' del mobbing, Heinz Leymann, "en el trabajo una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a un tribunal".

     Por qué se mantiene. Las razones por las que el mobbing logra sus objetivos son variadas: los ataques se suelen producir en privado, la víctima se siente avergonzada y no es consciente de lo que pasa hasta que es demasiado tarde, y hay una complicidad en el entorno laboral (nadie ha visto nunca nada ni sabe nada de lo que pasa). Muchas veces el propio acosado es identificado como culpable del acoso a que es sometido. Esta situación, en contra de lo que se pudiera pensar, está muy extendida actualmente en el ámbito laboral. Un estudio, dirigido en la Universidad de Alcalá de Henares por el profesor Piñuel en mayo de 2001, concluye que el 1 1 ,5 por ciento de la población activa puede ser víctima del psicoterror trasladado al ámbito laboral, pero que también se da en hospitales, escuelas, instituciones y en cualquier organización. Las acciones emprendidas por sindicatos y autoridades, el apoyo a las víctimas por parte de psicólogos y psiquiatras, además del concurso de abogados, son las primeras iniciativas que pueden contribuir a que en este nuevo género de películas no sigan ganando los malos.
Juan Luis Recio


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