Estamos
intentando sacar a los heridos del edificio para que sean atendidos",
manifestó la sheriff, Julie Dijkstra, a la entrada de una fábrica
de la pequeña localidad de Goshen, a caballo entre Estados Unidos
y Canadá. Como si de una película se tratara, Robert Wissman,
un empleado de 36 años, disparó su escopeta sobre sus
compañeros de trabajo, matando a uno e hiriendo a otros seis,
descerrajándose finalmente un tiro en la cabeza. Todo por una
discusión en el trabajo.
Es
el posible desenlace de una situación de psicoterror en el ámbito
laboral llevada hasta sus más graves consecuencias. Este psicoterror,
a pesar de tan sofisticado nombre, tiene su origen en el comportamiento
animal, y dice mucho a favor de las teorías de la evolución
propugnadas por Charles Darwin. Estudiando el comportamiento de determinadas
especies de aves, el premio Nobel Konrad Lorenz detectó las primeras
conductas de mobbing, como las denominó, que fueron extrapoladas
al entorno humano por el investigador Heinz Leymann, considerado el
primer estudioso de este nuevo fenómeno, de tan antiguas raíces.
Una
película en cuatro partes. Según el Instituto Nacional
de Seguridad e Higiene en el Trabajo español, el acoso psicológico
en el puesto de trabajo pasa por una serie de fases diferenciadas, que
puede usted intentar tratar de aislar e identificar en el caso de que
se encuentre en una situación que sospeche pueda incluirse dentro
de esta índole de problemas.
1.
Fase de conflicto: en un momento dado, cosa nada infrecuente y que
por sí sola no denota el acoso laboral, se produce un conflicto
en el trabajo, que es el desencadenante del proceso. Puede tratarse
de un asunto de carácter profesional o de relaciones personales,
pero siempre hay una'mecha' en el origen del mobbing. Para que continúe
avanzando el proceso, lo normal es que se trate de un conflicto crónico
y arraigado.
2.
Fase de estigmatización: el conflicto empieza a convertirse
en una campaña de hostigamiento de una parte -el acosador, que
busca el apoyo del grupo- frente a la otra-el acosado-. El conflicto
se extiende y se consolida, dentro de una labor de zapa que no es fácilmente
identificable y de la que resulta difícil obtener pruebas. A
veces ni siquiera la víctima es consciente, al principio, de
la campaña en su contra.
3.
Intervención de la empresa: tras un tiempo, a veces interminable,
la empresa toma cartas en el asunto, con lo que el problema, al menos,
se reconoce. Pero las medidas suelen consistir en cambios en el puesto
de trabajo o intentos de arreglos amistosos, o son decisiones que se
adoptan en contra de la víctima, que puede acabar despedida.
Si no se toman medidas que defiendan al acosado, todo el proceso desemboca
en un terrorífico final.
4.
Marginación o exclusión:
el proceso ha concluido con la eliminación de la persona molesta.
La víctima empieza a pedir bajas, cada vez más largas,
a enfermar (con problemas psicológicos y físicos) y al
final es eliminada, incluso puede que se suicide, ya que, como dice
el `descubridor' del mobbing, Heinz Leymann, "en el trabajo una
persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a un tribunal".
Por
qué se mantiene.
Las razones por las que el mobbing logra sus objetivos son variadas:
los ataques se suelen producir en privado, la víctima se siente
avergonzada y no es consciente de lo que pasa hasta que es demasiado
tarde, y hay una complicidad en el entorno laboral (nadie ha visto nunca
nada ni sabe nada de lo que pasa). Muchas veces el propio acosado es
identificado como culpable del acoso a que es sometido. Esta situación,
en contra de lo que se pudiera pensar, está muy extendida actualmente
en el ámbito laboral. Un estudio, dirigido en la Universidad
de Alcalá de Henares por el profesor Piñuel en mayo de
2001, concluye que el 1 1 ,5 por ciento de la población activa
puede ser víctima del psicoterror trasladado al ámbito
laboral, pero que también se da en hospitales, escuelas, instituciones
y en cualquier organización. Las acciones emprendidas por sindicatos
y autoridades, el apoyo a las víctimas por parte de psicólogos
y psiquiatras, además del concurso de abogados, son las primeras
iniciativas que pueden contribuir a que en este nuevo género
de películas no sigan ganando los malos.
Juan
Luis Recio