Se
ha constatado una dispersión y desorientación entre
las distintas Organizaciones No Gubernamentales con interés
en el "fenómeno violento", esto redunda en que el
colectivo de víctimas, directas e indirectas, de la violencia
se halle desprotegido y abandonado.
Esta
situación no debería de ser así si atendemos
a la gran cantidad de víctimas que la violencia produce,
y la solidaridad, compresión, apoyo, y/o "voluntad"
que despierta en la sociedad.
Sin
embargo es un hecho que las víctimas no sólo se hallan
abandonadas y desprotegidas por los poderes públicos, sino
que los actuales sistemas judicial, resarcitorio y asistencial,
son de una imperfección tal que apartan más a la víctima
de la Justicia, de percibir una indemnización íntegra
y de reintegrarse en la sociedad.
En
cuanto al ámbito judicial la víctima que padece la
violencia (lo que ya representa una quiebra de un Estado de Derecho
pues no se han puesto todos los medios para prevenir: educando,
corrigiendo, advirtiendo o asegurando) se encuentra con un sistema
judicial donde el delincuente tiene más derechos garantías
y medios que la víctima y cuyos derechos no son defendidos
con la premura en intensidad que merece.
En
cuanto al punto de vista resarcitorio el Estado no reconoce su responsabilidad
en el fenómeno violento, cuando en todos los casos la violencia
supone una quiebra en la seguridad que Estado debe de proporcionar
como contraprestación al monopolio que ejerce sobre la investigación,
persecución de delito y delincuente, juicio, sentencia y
ejecución. Y esto haciendo abstracción de que el Estado,
en algunos casos provoca la violencia por no prestar debidamente
los servicios que la constitución le impone: Educación
en la solidaridad y en la no violencia; Igualdad y no discriminación
por razón de sexo, lengua, religión e ideas; Equitativo
y Justo reparto de las riquezas; etc.
Es un hecho que el Estado
debe de afrontar el fenómeno violento reconociendo su propia
responsabilidad y pon tanto pagando indemnizaciones a las víctimas
y no meras ayudas. Las víctimas quieren justicia no caridad.
Y
en cuanto a la asistencia que se presta a la víctima está
completamente fuera de todo el sistema asistencial del Estado: En
algunos aspectos el Estado presta mayor ayuda al delincuente que
a la víctima en cuanto a su resocialización y reintegración
social, como es el subsidio por desempleo, apoyo psicológico,
etc.
Además el Estado divide a las víctimas
según su condición o la del delincuente, creando también
evidentes contradicciones, desequilibrios y discriminaciones.
Nuestra
finalidad es aunar esfuerzos y voluntades, concienciar a la sociedad
de la situación de la víctima, elevar la voz para
que se nos escuche, conseguir para la víctima la atención
que demanda en definitiva llenar un vació.
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